Vai caminaba en la retaguardia de su grupo, vigilante, ya que, el grupo de los estalianos llevaba la mayoría de pertrechos de la columna en el carro, de modo que el joven tenía que estar más atento que nunca. Tras descansar en la ciudad de
Kurdenwald, la dejaron atrás temprano por la mañana y decidieron intentar llegar a
Middenheim ese mismo día. La mayoría de los miembros de las compañías estaban nerviosos y a la vez ansiosos de llegar a la emblemática ciudad, ya que, querían ver en qué estado se encontraba después del
asedio, otros en cambio, como la compañía el
Chelin Quebrado acabarían su andanza allí, ya que, decidieron asentarse y reorganizar su compañía en la capital de
Middenland.
El joven estaliano, frenó a su caballo y se giró, mirando el camino que habían andado. No había rastro del
último grupo, de modo que iban a buen ritmo. La mayoría de las compañías de mercenarios se
habían disuelto y las que no, habían menguado drásticamente. Casi ninguna de las que viajaba en la columna llegaba a la decena de miembros, excepto la
Banda Pluma Negra que en los últimos días aumentó su número bastante.
La columna iba dividida en
cuatro grupos formados por distintas compañías, a la cabeza iban los numerosos
bretonianos. Los
Pluma Negra eran 17 hombres, la mayoría de miembros combatió con
Vai y se formó un vínculo muy fuerte entre
bretonianos y
estalianos. Estos, se especializaban en cuestiones de rastreo, caza y preparación de emboscadas.
Gerard el negro, fué un experimentado forajido en
Bretonia, hasta que pusieron precio a su cabeza. Por ello, decidió huir al
Imperio con sus hombres y empezar de nuevo, alquilando sus servicios y los de sus hombres al mejor postor. En las últimas semanas,
Gerard estaba reorganizando la banda y reclutando a los bretonianos que se encontraba por el camino, haciéndola mas grande y efectiva.
Vai se estaba quedando demasiado atrás, así que azuzó al caballo para que galopara hasta el carro. Al caballo
le costó reaccionar, el muchacho notó la inquietud del animal. Se dio cuenta de que era su culpa, le temblaban ligeramente las manos y transmitía
su nerviosismo al animal. A
Vai le costaba centrarse, a su izquierda se encontraba el sombrío bosque de
Darkwald y a su derecha las laderas de las
Montañas Centrales. "
Es el sitio perfecto para una emboscada", pensó para sus adentros. Tocó
el cuerno que le colgaba a un lado, seguía ahí, en caso de problemas tocaría la señal y la compañía del
Sol Sangriento acudiría en su ayuda. El joven restó importancia a sus miedos y al desamparado paisaje y
galopó hacia su grupo. Entre los
Pluma Negra y la
compañía estaliana, caminaba el grupo de la compañía del
Sol Sangriento, que era reacia a ser acompañada por ninguna otra más. Esta compañía de
mercenarios de Averland destacó en
Sylvania y en las
Milicias de Stirland, por su extravagancia y lo que es más increíble, por su incomparable suerte. Dirigida por el senil
Geronte, salieron con vida de numerosas emboscadas y ataques suicidas, dirigidas por su líder. Después de haber caminado por las malditas calles de
Mordheim, se planteaban viajar lejos del
Imperio para conocer nuevas tierras. Entre los hombres de las demás compañías e incluso de la compañía del
Sol Sangriento se rumoreaba de que una maldición cayó sobre
Geronte en
Mordheim, ya que los que estuvieron con él en la ciudad, afirman que desapareció durante semanas y volvió a aparecer como si nada hubiera pasado, con el espíritu de un jovenzuelo; otros simplemente creen que es un chiflado con demasiada suerte. Sea como fuere, el anciano capitán ha conseguido reunir 11 de las mejores espadas de alquiler de
Averland bajo su mando y sigue cosechando éxito tras éxito, allá donde va.
Al de pocos minutos, alcanzó de nuevo a su
grupo de estalianos, que iba acompañado de la
Compañía Tetera. Su grupo era diferente a los demás, entre los estalianos reinaba un aura de pesimismo debido a la traumática experiencia que vivieron en
Sylvania, por ello y porque casi todos los dirigentes estalianos
murieron en esa campaña, muchos estalianos no dieron señales de querer seguir trabajando como mercenarios y no refundaron una nueva compañía. Casi todos solo querían volver a casa y encontrar
nuevos trabajos y modos de vida. Entre las demás compañías les llamaban simplemente,
los estalianos, aunque en la práctica si funcionaban como una compañía real, la carencia de un líder les hacía estar a la sombra de las demás compañías. Aun así, de los 10 estalianos que viajaban de vuelta a casa,
Pere,
Mauro,
Marco,
Donel y
Vai decidieron que refundarían la compañía de
Myrmidia Stier en nombre de sus compañeros caídos y de su gran maestre
Gergorio Valdez, una vez asentados en
Estalia. Pero, en el fondo todos sabían que aquello no tendría futuro, ya que, cada uno vivía a kilómetros de distancia del otro, en diferentes reinos de
Estalia. Cuando cruzaran el río
Brionne viajarían primero a sus hogares y después de un temporada de tranquilidad tenían pensado volver a juntarse.
Vai sería de los primeros en llegar a casa,
Brem, ya que se encontraba más cerca de la frontera, a otros como
Mauro el ogro, que vivía en
Muros, les esperaban viajes más largos aún hasta ver de nuevo sus casas. Acompañándolos viajaban tres
halflings, que se nombraron a si mismos, la
Compañía Tetera,
Mikked,
Garled y
Flaneon. Los tres medianos conocieron a los mercenarios durante su estancia en la
Asamblea, en la que una vez salidos del orfanato los jóvenes
halflings salieron al mundo a buscarse la vida. Aunque nunca desempeñaron un papel crucial en las campañas, siempre se encargaban de cuestiones auxiliares y de una manera u otra facilitaban la vida a los mercenarios.
Por último, al final de la columna avanzaban juntos
dos compañías, el
Chelin Quebrado y la
Buona Scelta. La primera compañía era una mezcla de distintas compañías mercenarias imperiales que conocieron en las
Milicias Auxiliares. Aunque su número descendió a 7 miembros durante
la Guerra,
Bill el líder, estaba decidido a reorganizar la compañía. Para ello se afincarían en
Middenheim y acordaron con las demás compañías que acompañarían a la columna hasta la ciudad y después sus caminos se separarían. Por otro lado, estaba la compañía de ballesteros tileanos
Buona Scelta, dirigida por
Bruno y otros 5 hombres más. El objetivo de estos en cambio, era llegar a
Tilea para reclutar más hombres y volver al
Imperio a vender sus servicios. Aun habiendo luchado en decenas de batallas con los
estalianos, la relación entre las dos compañías era poco amistosa en general. Los
estalianos echaban en cara a los
tileanos que casi siempre los dejaban en la estacada y que trabajaban lo mínimo para ganar lo máximo. De la misma manera su arrogante jefe
Bruno acusaba a los estalianos de lo mismo. Aun así seguían su camino juntos ya que se necesitaban los unos a los otros.
A Vai le parecían que las sombras le perseguían entre los árboles. Se fijó más atentamente en ellos y le pareció ver una sombra que no era ni roca y maleza y apretó su mano contra la empuñadura de la espada. Al momento Pere gritó:
- ¡Mirad! ¡Eso debe de ser Ulricsberg!
Todos los estalianos miraron hacia donde apuntaba
Pere con su dedo y vieron la rebanada montaña a lo lejos.
Vai volvió a mirar al lugar donde estaba la sombra y no vio más que roca y maleza.